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APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 2020 – 2021

 

APERTURA DEL CURSO ACADÉMICO 2020 – 2021

Palabras de la Directora en el Acto celebrado el 8 de octubre de 2020

 

 

Sras. y Sres. Académicos

Dignísimas Autoridades

Sras. y Sres.

 

               Lo primero, quiero dar las gracias por su asistencia a los Sres. Académicos presentes, al Excmo. Sr. don Benito Valdés, presidente del Instituto de Academias de Andalucía, y a las personas y representantes de las instituciones que nos acompañan en esta apertura de curso tan atípica, sin entrega de medallas, sin intervenciones musicales, como así pudo ser en otras ocasiones. Podemos reunirnos hoy aquí en este espacio francamente apropiado a las circunstancias gracias a la fácil y amable colaboración del Auditorio en la persona de don José Luis Carmona.

              Muy especialmente quiero agradecer a nuestro querido compañero el Excmo. Sr. don Antonio Almagro su disposición para ofrecernos este excelente discurso de apertura que ha sido una muestra determinante de apoyo a la decisión de celebrar este acto lo que no ha estado exento de preocupación e incertidumbre. Tampoco hubiera sido la primera vez que la Real Academia ve interrumpida su actividad. Por ejemplo, hace un siglo, en una situación quizá similar a la actual, en los años 1917 y 1918 no se celebraron ni actos ni juntas plenarias. Únicamente se mantuvieron reuniones en el propio domicilio del Director (entonces con la denominación de Presidente), don José Manuel Segura, que pudieron tener incluso un cierto tinte clandestino.

               Se escucha repetidamente la recomendación de que debemos aprender a convivir con el virus, y esta es la postura que hemos adoptado, desde la Junta de Gobierno, al intentar continuar nuestra actividad, no como si no pasara nada, sino de la forma que buenamente resulta posible. Esta postura será mantenida a lo largo de este curso si la situación lo permite, con el despliegue de las precauciones sanitarias necesarias y haciendo uso de los escasos recursos digitales que poseemos en servicio y mejora de la actividad intelectual. Por todo ello hoy es marcado el sentimiento de celebración en este acto.

               La reflexión que nos deja el Sr. Almagro sobre el trato que se le otorga al Patrimonio es francamente oportuna a la situación y como no podía ser de otro modo, llama a la reflexión profunda sobre los modelos culturales, políticos y económicos que se ciernen y sobrevuelan el gran patrimonio de esta ciudad. De las acepciones que el diccionario hace de patrimonio y mencionadas por don Antonio anteriormente, desde luego me quedo con la de “conjunto de bienes que una persona adquiere por herencia” puesto que la pandemia ha desarmado por completo el asunto del valor económico. El patrimonio no ha dejado de ser lo que es en este tiempo en el que no ha generado riqueza. Se le ha despojado del turismo y pudiera parecer que esta desnudez le hubiera arrancado el sentido de su existencia, pero, todo lo contrario, no ha sido así y se han manifestado otros de sus valores no precisamente financieros. Todos hemos experimentado y sido testigos de la bocanada de aire y dignidad que la situación ha supuesto para estos espacios que sufren una masificación diaria tan significativa.

               Vivimos sin duda un momento histórico en el que nuestra civilización parece estar llamada al cambio y a la transformación de la sociedad mudando dolorosamente desde el valor dictatorial del dinero que sustenta nuestro modelo económico, hacia el valor del tiempo, lo genuino, lo ecológico y la humanización de la tecnología. No me cabe duda que la cultura tiene un lugar en esa nueva sociedad. La pandemia ha puesto de manifiesto el valor emocional y psicológico de la cultura en sí misma pero esta realidad no resuelve el dilema eterno: cultura necesaria sí, pero ¿Cómo sustentarla? Quizá hayamos errado en generar asociaciones peligrosas o al menos delicadas como cultura igual a ocio; cultura para todos; cultura gratis. Tristemente creo que estos planteamientos no han sido una buena idea en su totalidad, aunque en su origen fueran bien intencionados.

               “Yo sé quién soy y sé qué puedo ser”, dice don Quijote en el capitulo V en un momento apenas lúcido ¿Sabemos quienes somos como grupo? ¿Cuál es nuestra identidad? La cultura, entendida como el conjunto de expresiones artísticas, es única y genuina y junto al patrimonio, entendido como legado histórico-artístico, nos proporcionan una identidad como grupo. Por tanto, conocer la historia y los análisis que de ella se hacen es fundamental para guiar a un grupo puesto que nos dibujamos y definimos en cada uno de los actos que acometemos. A todos los responsables del devenir de esta ciudad me gustaría hacerles llegar esta reflexión y señalar lo importante que es su tarea, sus decisiones de índole cultural y educativa van jalonando y definiendo ese “yo soy así”.

               Parece que asistimos, pudiera ser fruto también de la pandemia, a un momento de hermanamiento entre los diferentes representantes de las instituciones en lo que a la cultura se refiere. Tienen, tenemos, por delante por tanto el “sé qué puedo ser”. Cuidado, por ejemplo, con esa candidatura de Granada Capital Cultural 2031, lo mejor de ese molino tiene que ser la batalla por conseguirlo. Y tiene que ser lo mejor, no lo menos malo. No me identifico con la frase “lo importante no es ganar sino participar”, a todos nos gusta ganar qué caramba, y yo creo que la mayoría de los políticos y responsables de las Instituciones comparten este perfil. Pero en este particular caso de la candidatura cultural tengo que admitir que lo importante ciertamente es el proceso hasta llegar ahí, la inversión de tiempo, esfuerzo y dinero de los próximos 10 años, que las intenciones estén bien dirigidas y las decisiones bien ejecutadas. Desde la Academia esperamos que así sea y compartiremos su alegría si además puede conseguirse esa capitanía.

               A propósito, a esta Real Academia se le ha invitado a participar en este proceso para la candidatura 2031 desde sus comienzos, y es un honor además de una obligación poder prestar nuestro servicio, nuestro estudio y reflexión de manera neutral e imparcial. Pero mi preocupación es, ¿Sobrevivirá la Real Academia hasta esa fecha? ¿Se darán cuenta un día de que ya no estamos, que ya no existe quien guarde la memoria de esta ciudad, quien pueda ofrecerles una mirada rigurosa, imparcial y apolítica?  Tengo que reconocer que siento envidia de otras Academias, sin irnos hasta Madrid, mismamente de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera, que hace unos días realizaban su apertura de curso retransmitida, ¡qué buena idea!, pensé, pero claro, cuentan con una gran ayuda del ayuntamiento, la diputación y otros organismos de la ciudad. Disfrutar de una sede propia donde poder realizar actos y actividades culturales, poder realizar ciclos de conferencias y conciertos, exposiciones, habilitar una plataforma digital para poder difundir estas actividades y en general, actualizar los medios de la Academia no dejaran de estar en mi objetivo y proyecto de dirección para esta Institución.

         Hace justamente un año que fui elegida como nueva directora de esta Institución, no es mucho lo que he podido hacer dadas las circunstancias, pero en este tiempo he podido comenzar a palpar, conocer y realmente entender quién es la Real Academia y veo ahora de forma mucha más concreta el lugar que puede tener. Yo, como el resto de los ilustres académicos, estoy dispuesta a donar mi esfuerzo y dedicación, pero sobra decir que serán ustedes, representantes de la cultura quienes decidan sobre nuestro devenir.

 

Muchas gracias.

Orfilia Sáiz Vega