MEMORIA DEL DIRECTOR, Excmo. Sr. don Jesús Mª García Calderón, leída en el acto celebrado el 31 de octubre de 2019.

Memoria del Director

Excmo. Sr. don Jesús Mª García Calderón

 

Excmo. Sr. Vicepresidente del Instituto de Academias de Andalucía, señoras y señores Académicos, señoras y señores;

 

Constituye para mí una grata satisfacción acudir al acto de toma de posesión como nueva Directora de la Academia, de mi admirada compañera, la Excma. Sra. doña Orfilia Sáiz Vega, para expresarle públicamente mi más sincera enhorabuena. Estoy convencido de su capacidad para solventar en el futuro las no pocas dificultades que afronta nuestra Corporación para cumplir correctamente sus deberes. Me alegra profundamente, además, que sea una mujer quien me suceda y quien dirija por primera vez nuestra Academia desde su fundación en 1777. Todos debemos aplaudir su disposición y su generosidad y ruego encarecidamente a la Corporación que le ofrezca el apoyo y la consideración que sin duda merece.

 

No es mi intención llevar a cabo en esta Memoria una tediosa relación de todos los actos o menciones que han tenido lugar durante los últimos cuatro años. El acto se alargaría innecesariamente y creo que ocuparía un protagonismo que no me pertenece. Seré extremadamente breve, limitándome a señalar tres consideraciones y algunas críticas. Las primeras muy concretas y estimo que fundamentales para el servicio que, como académicos, debemos rendir a la sociedad y, en especial, a la ciudad de Granada. Las críticas, siempre respetuosas, aunque revestidas de una cierta tristeza.

 

En primer lugar quiero subrayar mi alegría más sincera por todos los ingresos académicos que han tenido lugar durante mi mandato o que se producirán en los próximos meses. El acierto no es mío, sino de quienes firmaron las propuestas y del amplio respaldo, en todos los casos, que obtuvieron del Pleno de nuestra Corporación. Aunque algunos compañeros inolvidables nos dejaron solo el consuelo de su enseñanza y ejemplo, un elenco de intelectuales y artistas de altísimo nivel permitirán que podamos renovar con toda energía nuestro compromiso con la defensa del arte y de la cultura.

 

En segundo lugar quiero resaltar la organización de nuevas actividades que han enriquecido notablemente nuestra labor y han merecido, en algún caso, un generoso respaldo institucional. Clases magistrales en la Academia de Órgano, el premio internacional de fotografía social Carlos Pérez Siquier o el descubrimiento de la maravillosa carpeta de dibujos y litografías del gran pintor francés Jean Baptiste Mauzaisse, aun pendiente de una correcta catalogación que nos explique su verdadero valor y el recorrido que la hizo desembocar en nuestra abrumada Biblioteca hace más de cien años.

 

Por último, en tercer lugar, quiero felicitar a la Corporación por su acierto en la concesión de medallas o distinciones. Quienes acuden esta noche a recibirlas serían un buen ejemplo para demostrar mi afirmación. Nuestra Academia se ha unido, entre otros, a nombres decisivos en la cultura española de nuestro tiempo como el de la organista Montserrat Torrent, el arquitecto Rafael Manzano o el guitarrista Pepe Romero, que han aceptado con esa sencillez que suele adornar a los mejores, la imposición de nuestra Medalla de Honor o el ingreso en la nómina de Académicos Honorarios.

 

Quienes me conocen, saben que tengo el defecto de buscar la verdad. Desde hace algún tiempo apenas sé mentir y por eso busco tantas veces el socorro del silencio o la soledad. Creo que tengo el deber, antes de concluir, de hacer tres comentarios críticos tan respetuosos como sinceros y quizá un tanto amargos. Apenas tienen importancia, pero demuestran una cierta incomprensión e ingratitud, un cierto desdén hacia estas corporaciones históricas de la periferia española, hijas de la Ilustración y que, a pesar de algunos gruesos errores, fueron decisivas para alentar el acceso de los ciudadanos a la cultura en situaciones de una enorme dificultad.

 

La primera crítica es a la Universidad de Granada en la que tuve la honra de doctorarme y considero una prolongación de mi hogar intelectual. SE trata de una cuestión doméstica pero expresiva. No comprendo como se mantiene cerrada la puerta que da entrada a nuestra Academia desde el rellano de la escalera barroca del Palacio de La Madraza. Hemos solicitado que cese esta absurda limitación y poder abrir este acceso en contadísimas situaciones pero no hemos merecido contestación alguna, más allá de alguna evasiva, como si se temiera constituir una servidumbre de paso que jamás hemos pretendido ni necesitamos. Abrir esa puerta y colocar la cartela histórica que la cubría, nos es mas que una norma de cortesía y una muestra de sentido común.

 

La segunda crítica es al Instituto de España. LO hago desde el mayor respeto pero me explicaré: Con la ayuda del Senador don Luis González y del Instituto de Academias de Andalucía, esta Corporación consiguió la aprobación por el Senado de una Proposición de Ley de inmenso valor para que todas las Academias asociadas al Instituto de España y no solo las Academias centrales, pudieran beneficiarse de los incentivos y beneficios de la vigente Ley del Mecenazgo. Tan afortunada iniciativa ha sido ignorada por completo por una institución de tanto prestigio y significado como el Instituto de España que, en los últimos cuatro años, solo nos ha convocado a una sola reunión que además resultó, a mi juicio, algo atropellada y un tanto estéril.

 

La tercera crítica es al Gobierno de la Junta de Andalucía. Ni el Gobierno anterior ni el actual, han mostrado suficiente interés por nuestras Academias y la subvención anual que les proporcionan, que siempre agradecemos, además de insuficiente, produce rubor cuando se la compara con las dotaciones económicas que año tras año abastecen centros o iniciativas culturales con una dudosa eficacia y discutible rigor.

 

Cumplo mi promesa y acabo. Solo me queda dirigirme a todos ustedes para expresarles mi agradecimiento más emocionado por la numerosas muestras de aprecio y respeto que, como Director de la Academia, he tenido ocasión de recibir en estos años. La Academia tiene que continuar su labor de apoyo a los jóvenes creadores, con independencia de cual sea su edad, alertando a los ciudadanos de aquellos riesgos y peligros que siguen acechando nuestro frágil, legendario y asombroso Patrimonio Histórico.

 

Muchas gracias por todo y buenas noches.