SALUTACIÓN de la Directora, Excma. Sra. doña Orfilia Sáiz Vega, leída en el acto celebrado el 31 de octubre de 2019

Excmo. Sr. Vicepresidente del Instituto de Academias de Andalucía,

Sras. y Sres. Académicos,

Dignísimas autoridades,

Señoras y Señores:

 

Cuando hace menos de 4 años realizaba mi ingreso en esta Real Corporación, ni por lo más remoto podía imaginar que un día sería responsable de su dirección. Incluso si hubiera tenido esa ambición, jamás hubiera pensado que habría de llegar este momento tan rápidamente.

Los responsables de este desvarío: los miembros de esta Corporación, que, como lo han escuchado, hace tres semanas, con su voto de confianza, me hicieron depositaria de esta enorme responsabilidad[1]. Pueden imaginar que todavía no me he hecho realmente a la idea, pero creo que es así mejor, ya que ciertas dosis de ingenuidad son necesarias ante las grandes empresas.

En verdad, tengo que rendirles a mis compañeros, así como al director saliente, D. JESÚS GARCÍA CALDERÓN, mi más profundo agradecimiento, pues me ofrecen hoy una gran oportunidad para seguir creciendo ante semejante reto personal. Como músico, sé que solo las tablas del escenario enseñan la profesión y ayudan a crecer artísticamente hacia un producto original y único. De la misma manera, en la vida siento cómo las cualidades personales parecen despertar y mejorarse con las situaciones más difíciles social e intelectualmente. Por ello, gracias señores Académicos, quiero ver en esta oportunidad un gran regalo, que prometo devolver a esta Corporación con mi trabajo y tesón.

Manda la tradición, y así se recoge en el Reglamento de Régimen Interior,  que el nuevo Director de la Academia pronuncie un Discurso de Investidura en el que marque las líneas básicas de su mandato. Sin embargo, con el único motivo de no extenderme y no hacer de este evento un acto maratoniano, he accedido a realizar una sencilla Salutación,  en lugar del tradicional discurso, debido a las circunstancias excepcionales por las que en esta ocasión se ven reunidos varios actos en uno solo, como son la Toma de Posesión de nuevo Director, Apertura de Curso y la entrega de las medallas a las Bellas Artes y al Mérito concedidas por esta Corporación en el curso académico 2018-2019.

¿Qué decir de la herencia recibida? Una gran tarea la realizada en estos últimos cuatro años por don JESÚS GARCÍA CALDERÓN. Acabamos de escuchar la memoria académica de este periodo de dirección, jalonada de aciertos y decisiones impregnadas de la gran envergadura intelectual que le caracteriza. Un mandato corto, pero fructífero y resuelto, gracias, por ejemplo, a la preocupación por el saneamiento económico de las cuentas de la Academia. Reciba mi mayor respeto y agradecimiento por su tiempo, dedicación y generosidad. Persona de hondos saberes, fuerte personalidad y, sobre todo muy comprometido con la defensa del patrimonio histórico, artístico, arquitectónico y musical de Granada.

Le invito a seguir acompañándonos cotidianamente y aportar su experiencia que tanto podrá ayudarnos. Por mi parte, aspiro a continuar el legado que recibo hoy, fruto del trabajo de muchos académicos y directores, de una forma que sea al menos honesta, útil y discreta y deseo que mi compromiso sea fiel tanto a la memoria de esta Corporación, y a los objetivos que estuvieron en el origen de su fundación histórica,  como al deber de justificar su existencia en una sociedad del s.XXI.

   La noticia de mi nombramiento como Directora de esta Corporación ha saltado a la prensa con la acotación inevitable de ser la primera mujer en ocupar este asiento[2]. Lo ideal hubiera sido que esta cuestión no fuera sorpresa ni suscitase ningún especial interés, pero es un hecho que aún hoy resulta imposible soslayar la cuestión de género, en cuanto al orden sociocultural y laboral de nuestra sociedad se refiere. Así que me van a permitir acometer el tema.

Nunca he sido voluntariamente una activista defensora de los derechos de la mujer, pero jamás he ni siquiera imaginado que nuestros derechos fueran diferentes a los de los hombres. He crecido en una familia fundamentalmente de mujeres, seis hermanas y un hermano, donde todos tenemos una o varias carreras y hemos sido educadas para estudiar y trabajar. Nunca he dudado de las capacidades intelectuales de las mujeres y siempre me ha parecido absurdo y mezquino que haya quien nos ponga más dificultades de las que conlleva la naturaleza. Siento un gran respeto por esta causa que cada día abre la brecha por la que pasamos muchas mujeres y gracias a la cual nuestras hijas terminaran este siglo en una sociedad por fin  concienciada de la necesidad de verse representada con igualdad. Por este motivo, ante la oportunidad de ocupar la dirección de esta solemne y antiquísima Institución solo cabía la aceptación, a pesar de los sacrificios personales que pueda conllevar, pues lo contrario hubiera pecado de falta de ética y compromiso con la labor que otras mujeres comenzaron en general y en particular como Académicas de Número en esta Institución.

 Bajo el reinado de Carlos III, en 1777, mientras  un jovencito Mozart componía su concierto para piano n.9 y se encaminaba a París para buscar trabajo[3], la Real Academia de Bellas Artes abría sus puertas en Granada, modestamente y no sin dificultades burocráticas hasta tomar definitivamente este nombre. Comenzó como un centro docente donde se impartían las Tres Nobles Artes de Pintura, Escultura y Arquitectura[4]. Pueden imaginarse que en este espacio artístico y masculino, la mujer solo existe como musa y tema artístico.

Hay que decir en favor de esta Corporación que no cerró sus puertas a las mujeres quienes, sin embargo, tenían vetada la entrada a la Biblioteca Real[5], y figuran desde los principios entre los registros de alumnos. Una pionera, Serafina de la Chica, consta como única mujer matriculada en pintura en 1788 y otras tres enviaban sus dibujos para su evaluación en 1802[6]. Durante el s.XIX, la participación y condecoración de mujeres en los galardones de la Real Academia fueron muy significativos y comenzaron a realizar, sobre todo las pintoras, sus propias exposiciones.

Para encontrar mujeres entre los Académicos numerarios de esta Institución hay que esperar hasta mitad del s.XX y desde entonces contabilizamos seis. En 1942 Joaquina Eguaras será la primera elegida.  Importante investigadora en el campo islámico, fue una mujer de una carrera profesional brillantísima, directora del Museo Arqueológico, profesora en la Universidad de Granada y titular de infinidad de cargos y responsabilidades en el ámbito de la arqueología nacional.[7]

Su sobrina, Ángela Mendoza Eguaras, arqueóloga también, siguió sus pasos y dio la talla para suceder a su tía en varios de sus cargos. Se convirtió en la segunda Académica de número, ocupando la medalla de su tía en 1985.

Ese mismo año, 1985, ingresa Josefa Bustamante, doña Pepita, pianista respetadísima que realizó una importante labor docente en Granada, de quien nuestro compañero académico, el pianista don JAVIER HERREROS fue discípulo.

En 2001 es elegida una nueva arqueóloga, Margarita Orfila Pons, por su vasto conocimiento del patrimonio de Granada y su defensa, ligada profesionalmente a las universidades de Valencia, Islas Baleares y Granada, ocupa actualmente la medalla número 20 de esta Academia.

Finalmente, en 2016 realizo mi ingreso y seguidamente, en 2017, lo hace Mª Teresa Martín-Vivaldi con la medalla n.17, pintora bien conocida por todos ustedes.

Para terminar con cierto rigor con el tema femenino habría que mencionar además a un buen número de invitadas a ser Académicas Correspondientes, como por ejemplo Teresa Sauret Guerrero o Victoria de los Ángeles, y mencionar a Alicia de la Rocha y Montserrat Torrent como Académicas Honorarias.

Con mi nombramiento quedan abiertos todos los sillones de la jerarquía Académica y desde aquí invito a los Señores Numerarios a considerar las futuras propuestas dejando al margen cualquier consideración de género, porque tampoco nos son gratas las consideraciones de cupo.

En cuanto a las líneas de mi dirección, no albergo grandes pretensiones de cambios ni modernidades para esta Institución, pues en la perspectiva general de la historia de la Academia, un mandato es apenas un viento pasajero. Pero sí es mi deseo acercarla al lenguaje del s.XXI y hacer de ella una plataforma más cercana para los simpatizantes de nuestra causa ilustrada. Una plataforma a la que dirigir sus preocupaciones referentes a cuestiones de índole artística, formativa, educación, procesos administrativos artísticos, certámenes o proyectos de investigación.

Sería mi deseo cambiar un pretendido elitismo intelectual por un activismo social para defender y aglutinar a ese numeroso club que formamos los que necesitamos nuestra dosis de cultura antes que el reparto popular de azúcar. Traigan sus proyectos, sus preocupaciones  y les ayudaremos desde el estudio, desde la objetividad apolítica, sin limitaciones de religión o género. El único filtro que se aplicará será el de la calidad, el valor artístico para el territorio que abarca esta Academia, es decir , Granada, Jaen y Almería.

Por último, considero mi labor acercar en mayor medida la Academia a las nuevas tecnologías, a través de la digitalización de fondos, un acceso internauta más funcional o la participación más activa dentro de las redes. Si la búsqueda de fondos y el mecenazgo lo hacen posible, recuperaré valores tradicionales como la creación de becas para jóvenes y velaré por la continuidad de las actividades que actualmente mantiene la Academia como la Academia Internacional de Órgano,  la Ofrenda Musical, en memoria de los académicos fallecidos que se celebra en la efeméride de todos los 14 de Noviembre, el Concurso de fotografía “Pérez Siquier” que discurre en su IV edición, la Joven Academia Instrumental en colaboración con la orquesta Ciudad de Granada que corre por su edición número XVI, y la entrega de las diferentes distinciones con las que esta Real Academia da visibilidad y reconoce la labor y el mérito de personas o instituciones ligadas al ámbito artístico y defensa del patrimonio.

Aprovecho para animar a todos los presentes y quienes me lean a considerar la apuesta de apoyarnos con su mecenazgo, pues, frente a la volubilidad de la política (esa donna sí que es mobile), nuestra Real Academia se presenta como un valor perenne, una constante en el cuidado y mimo del Arte y sus manifestaciones. Recordemos que gracias a una recientemente enmienda en el Senado, las Academias Asociadas, entre las que se encuentra la nuestra, puede  acogerse a la ley de mecenazgo, del 2002, que ofrece unas importantísimas ventajas fiscales sobre el impuesto de personas físicas[8], con lo que podemos decir que el mecenazgo nos permite decidir de una manera directa el destino de  una parte de nuestros impuestos.

Señores Académicos, mi incorporación al timón de esta Institución puede traer a la Academia aires renovados pero, ¡no se confundan! esto no es suficiente para convertir esta Corporación en algo diferente, la Academia sigue su curso y será aquella que ustedes quieran, la suma de nuestro tiempo y dedicación, altruístamente donado. Les invito a ser inspiración, a tener convicción en la necesidad de representar la aspiración de muchas personas a un modelo de vida y pensamiento ilustrado que quiere comulgar con el Arte cada día.

Muchas gracias por acompañarnos en este acto público y solemne.

 

 

 

[1] RABBAA de Granada, Acta del la Junta Extraordinaria del 10 de octubre de 2019

[2] Prensa de Granada IDEAL 15 de octubre de 2019. Pg.55

[3] Diaz Rodriguez, Alvaro, 2016 1777-1778, nueva conciencia de la fe en wolfgang amadeus mozart

[4] Estatutos de la Real Academia de BBAA de Gaanada

[5] García Román discurso de investidura, 2000, Un nuevo concepto de Ilustración. Opg.17

[6] Ana Gómez Román, 2003 Un juego de espejos: la figura de la mujer y la Real Academia de Bellas Artes.

[7] Ibidem

[8] Ley 47/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.