Sobre la situación del Museo Arqueológico Provincial de Granada

REAL ACADEMIA DE BELLAS  ARTES DE GRANADA

Sobre la situación del Museo Arqueológico Provincial de Granada


I

Para que los Bienes Culturales cumplan la decisiva función constitucional asignada al servicio de todos los ciudadanos, es obvio que deben facilitar su disfrute permanente sin otras limitaciones que aquellas que derivan de su correcta conservación. En el diálogo que deben sostener con la ciudad histórica, los espacios museísticos guardan un valor esencial que supera la dimensión puramente monumental y que se engloba en una decisiva labor inmaterial, educativa, investigadora y científica sostenida a lo largo del tiempo por generaciones. Esta realidad demuestra que la idea del Patrimonio Histórico es una idea plena de dinamismo que se enriquece con la aportación de ideas o principios, por el hallazgo de nuevos bienes culturales, muchas veces de naturaleza precisamente arqueológica o con una nueva manera de contemplarlos o entenderlos tanto por los estudiosos o investigadores como por la propia ciudadanía en su conjunto.

II

La Real Academia de Bellas Artes de Granada quiere mostrar públicamente su preocupación por la situación que padece el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada. Este venerable museo, creado en 1879 gracias a los esfuerzos de la Comisión de Monumentos y del Ayuntamiento de la ciudad, tuvo como primer director a Francisco Góngora del Carpio (1879-1919), hijo del célebre arqueólogo Francisco de Góngora y Martínez. Desde esta fecha y hasta mediados del siglo XX compartió espacio con esta Real Corporación y sufrió un largo y sufrido periplo por distintos edificios de la ciudad hasta que, afortunadamente, en 1917, y tras ser adquirida la conocida como Casa de Castril a los herederos del insigne arabista Leopoldo Eguilaz y Yanguas,  pudo ser ubicado de una manera definitiva en tan hermoso lugar. Como es sabido este maravilloso palacio renacentista perteneció a la familia de Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos y en lo alto de su fachada podemos ver la fecha de su construcción: 1539. Se trata de una  obra, en definitiva, de incalculable valor que incrementa la importancia y vigencia de los tesoros que contiene y que ha sido atribuida a Sebastián de Alcántara, uno de los más destacados discípulos del gran arquitecto Diego de Siloé.

III

La Real Academia de Bellas Artes de Granada quiere mostrar públicamente su intensa preocupación por la situación arrastrada por nuestro Museo Arqueológico y Etnológico que, sometido formalmente a determinadas obras de remodelación, esté cerrado desde hace más de seis años, prácticamente carece de cualquier actividad pública impidiendo su integración natural en un espacio histórico de enorme significación para Andalucía y para España. Parece evidente que las deficiencias que pueda presentar el edificio y las discrepancias en cuanto a quién compete su subsanación, nunca deberían ser excusa para el cierre total y absoluto de todo el museo y la paralización de su actividad divulgativa y científica. La desidia desplegada por las administraciones competentes contrasta con la reciente dedicación, superando la ingrata crisis presupuestaria, de elevadas sumas procedentes de fondos públicos a otros cometidos o espacios culturales que resultan, cuando menos, dudosos porque, al día de hoy, lo cierto es que apenas han rendido beneficio alguno a nuestra cultura en cualquiera de sus manifestaciones. Al margen de clamorosas situaciones de derroche o de agravios comparativos que hasta producen rubor y de la evidente falta de eficacia en la gestión y toma de decisiones, resulta imprescindible que tenga lugar una actuación coordinada que termine con una situación lamentable, en una ciudad que tiene que mejorar urgentemente su oferta cultural aprovechando los valiosos fondos disponibles en el mencionado museo: Un espacio privilegiado para la cultura en una ciudad de enorme significación histórica que no puede ser sustraído por más tiempo a su pleno disfrute por toda la ciudadanía.

En Granada, Palacio de La Madraza, veinte de diciembre de 2016

La Junta de Gobierno de la Real Academia de Bellas Artes de Granada