‘Actualidad’

Reportaje del acto de entrega del I Premio de Fotografía Carlos Pérez Siquier

25 marzo, 2017

21 marzo, 2017

SEMBLANZA (DESDE LA AMISTAD) DEL ACADEMICO JOAQUIN CASADO

9 febrero, 2017

Me cabe, en estas tristes circunstancias el dolor y el honor, por ese orden, de acometer una empresa que jamás imaginé: glosar, en unas notas necrológicas, la vida y la obra de mi amigo Joaquín Casado. No voy a hacerlo sobre sus más que probados méritos como Profesional, Maestro y Académico. Eso todos lo tenemos en la memoria, en sus discursos, publicaciones y enseñanzas. Voy a hacerlo desde un aspecto más próximo y coloquial, como amigo suyo que fui y como receptor de tantas cosas buenas con las que en vida me regaló.

A pesar de nuestra cercanía posterior, conocí a Joaquín tardíamente. Nuestros caminos, por edad y por lugar de residencia no habían coincidido hasta entonces, y fue con motivo de un Curso del Colegio de Arquitectos en los lejanos años 80 cuando tuvimos la oportunidad de conocernos y de iniciar una comunicación recíproca sobre cuestiones que a ambos nos preocupaban: la Ciudad, esta ciudad en concreto, y aspectos diversos de la azarosa vida profesional, controvertidos y dignos de amistosa discusión.

Desde aquél entonces se inició una colaboración de mutuo entendimiento de la que ambos participamos y en la que siempre conté con su apoyo y buen criterio, tanto en algunas actuaciones profesionales que juntos acometimos, como en la elaboración y defensa de mi Tesis Doctoral de la que fue asesor y consejero, así como miembro del Tribunal que la evaluó.

En ambas circunstancias siempre conté con sus sugerencias y buen juicio, tanto en nuestras dificultades ante Administraciones que, por decirlo en términos suaves, se mostraron poco receptivas ante nuestras propuestas, como en la defensa de mi Tesis Doctoral como miembro del Tribunal de Doctorado, en la que su rigor profesoral ayudó, frente a algunas insospechadas y tendenciosas opiniones, a sacar adelante mi trabajo con la máxima calificación. En su absoluta modestia y discreción, nunca me hizo mención del asunto, y fue el Presidente del Tribunal Antonio Bonet Correa el que posteriormente me participó el papel decisivo que el criterio de Joaquín, como conocedor del trabajo desde dentro, había desempeñado en la evaluación del mismo.

También fue suya la propuesta de mi Ingreso como Académico de número en esta Real Academia de Bellas Artes, propuesta compartida con los Ilmos. Sres. Almagro Gorbea y Sánchez Gómez , así como, a petición mía, la contestación de mi discurso de Ingreso. De su lectura se puede desprender el rigor académico y el afecto con que expuso mi trayectoria profesional e ilustró mis escasos méritos.

Fue, como se puede concluir de este apresurado balance, un hombre como se definió Antonio Machado “en el mejor sentido de la palabra, bueno”. Forma parte de ese reducido grupo de personas que todos llevamos en el corazón y que alguna vez hicieron algo por nosotros y del que siempre guardamos el resquemor de no haberles sabido corresponder en la misma medida.

La vida, siempre injusta en el reparto de bienes y males, castigó a Joaquín con una durísima prueba, que afrontó con la serenidad y la entereza que le caracterizó siempre. Yo, de manera torpe, cuando él estaba pasando tanto, le dije que yo también estaba atravesando una mala racha. “¿Puedo hacer algo?” me respondió. Todavía guardo esa respuesta como uno de los mayores testimonios de humana nobleza que he conocido.

Y de sus pecadillos veniales, esos que todos tenemos y que no suelen ser sino la expresión de nuestros legítimos gustos y preferencias a veces no compartidas, yo destacaría su proclamada anglofilia, su amor por el Reino Unido, su historia y su cultura de la que a mí me hizo siempre cómplice: “A ambos nos une nuestro amor por el mundo anglosajón” reza en su contestación a mi discurso de Ingreso a esta Real Academia, a pesar de que entre los amores de mi vida nunca ha figurado de forma señera la rubia Albión. Pero a él le hacía ilusión y a mí también, y así me tenía informado de sus viajes a la Gran Bretaña, de la que siempre al regresar y como testimonio de nuestra complicidad, me relataba sus impresiones últimas y me ponía al día sobre los últimos avatares de su vida política y cultural.

En estos tristes días, a veces lo he imaginado cumplimentando los trámites de entrada a la Suprema Academia, guardando una británica cola entre las escasas almas beneméritas y confesando a S. Pedro su pecadillo. El Santo Guardián a buen seguro que lo exime de culpa, mientras con gesto amplio y afectuoso estampa el visado de entrada a su merecido Reino de los Cielos.

Descanse en paz.

Miguel Olmedo Benítez

Ilmo. Sr. Don Joaquín Casado de Amezúa Vázquez, Medalla nº 24. Elegido el 1 de abril de 2004. Ingresó el 18 de noviembre de 2004. Discurso de ingreso: Contra mímesis y rupturas. Aproximación a un método de intervención en la ciudad construida. Falleció el 26 de enero de 2017.

RECEPCIÓN ACADÉMICA DE LA ILMA. SRA. D.ª MARÍA TERESA MARTÍN-VIVALDI GARCÍA-TREVIJANO

1 febrero, 2017

Granada, 27 de enero de 2017.

Salón de “Caballeros XXIV”. Palacio de La Madraza

El pasado 27 de enero, a las 7,30 de la tarde, se celebró en el Salón de Caballeros XXIV del Palacio de la Madraza de Granada el solemne acto de ingreso de la Académica electa Ilma. Sra. D.ª Mª teresa Martín-Vivaldi García-Trevijano, quien leyó el discurso UN MAESTRO AÑORADO: JULIO ESPADAFOR. En nombre de la Corporación le contestó el Ilmo. Sr. D. Miguel Viribay Abad. Presidió la Sesión el Sr. Director de la Academia, Jesús Mª García Calderón acompañado en la mesa por el Vicedirector, Antonio Almagro Gorbea; la Vicesecretaria General, Orfilia Sáiz Vega; el Censor, Francisco Lagares Prieto y el Tesorero, Javier Herreros Díaz. Asistieron los Académicos los Miguel Olmedo Benítez, José García Román, Juan Antonio Corredor Martínez, José Palomares Moral, Antonio Martínez Ferrol, Miguel Giménez Yanguas, Jesús Conde Ayala, Miguel Barranco López, Ramiro Megías López, Carmelo Trenado Tormo y Francisco Juan Martínez Rojas

Entre otras autoridades, asistieron al acto el General de Brigada, Secretario General del MADOC, Amador Ensenat y Berea y el Vicerrector de Extensión Universitaria, Víctor Medina Flórez, familiares y amigos de la Sra. Mª Teresa Martín-Vivaldi García-Trevijano. El numeroso público asistente exigió se habilitara otro salón desde el que pudo seguirse el desarrollo del acto por televisión.

Comenzó el acto con un minuto de silencio por el fallecimiento del Académico Joaquín Casado de Amezúa Vázquez ocurrido el día anterior.

Tras la lectura del acta por la Académica Vicesecretaria General, los Académicos introductores Antonio Martínez Ferrol y Jesús Conde Ayala acompañaron a la Académica electa, que entró al Paraninfo con los acordes de la Fanfare música oficial de la Academia. Leídos el discurso y la contestación, la nueva Académica se acercó a la mesa presidencial para prestar juramento ante la Constitución Española abierta, recibir el diploma acreditativo y un ejemplar de los Estatutos de la Corporación y serle impuesta la Medalla nº 17, en nombre de S. M. el Rey don Felipe VI.

A continuación, Jesús García Calderón, Director de la Academia, dirigió a la nueva Académica unas palabras de bienvenida y agradecimiento por su discurso.

En la sala estaba expuesta la obra donada a la Academia por Mª Teresa Martín-Vivaldi García-Trevijano, Jardín de los Aljibes Finalizó la Sesión académica con la interpretación de la Fanfare. La nueva Académica, había sido presentada por los señores Académicos D. Francisco Lagares Prieto, D. Miguel Viribay Abad y D. Jesús Conde Ayala, y elegida en Junta General Extraordinaria del día 7 de abril de 2016, para cubrir una plaza de la Sección de Pintura, Grabado, Diseño y Artes de la imagen. La laudatio estuvo a cargo de Francisco Lagares Prieto, quien comentó su brillante carrera.

Para descargar el discurso de ingreso y la contestación pinche aquí

Para descargar la intervención del Director pinche aquí

Galería de imágenes. Fotógrafo: Juanmi García