XII ACADEMIA INTERNACIONAL DE ÓRGANO

22 agosto, 2013  / Autor: RABBAA

EL VALOR DE LA GRANADA ROMANA Y SUS MOSAICOS. SOBRE LOS NUEVOS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS DE LOS MONDRAGONES

15 mayo, 2013  / Autor: RABBAA

Parece acreditado que Iliberri, la muy centenaria Granada ibérica, recibió el nombre oficial de Municipium Florentinum Iliberritanum al ser incorporada con pleno derecho y poco antes del cambio de Era, a la compleja Administración del Estado Romano. Es sabido que la ciudad contaba con un amplio núcleo urbano en el barrio del Albaicín que se configuraba como un centro administrativo, político o religioso y donde la población cumplía los ritos de la vida social romana con una especial función de tipo comercial.

Resulta gratificante comprobar que la base económica de esta civitas de la antigüedad era la Vega de Granada y que se mantuvo esta sabia dependencia entre el campo y la ciudad casi hasta la actualidad, en una armónica comprensión de un entorno privilegiado y, lamentablemente, en gran parte desaparecido. La importancia de este fenómeno debe alentar el compromiso de muchos granadinos con la historia y favorecer aquellas opiniones que procuran, como tantas veces reiteró esta pública Corporación, el cuidado y la defensa de las tierras de la Vega que se han visto acosadas por oscuros intereses materiales de signo especulativo. La agricultura fue uno de los principales ingresos y recursos de la ciudad romana y debe rendirse un tributo a esta notable circunstancia histórica, salvando y exponiendo, para el disfrute colectivo, sus escasos vestigios.

La ciencia arqueológica, en las últimas décadas, ha ido documentando progresivamente todo un rosario de explotaciones agropecuarias que ocuparon, con brillante traza, la fértil periferia de la ciudad. Dichas explotaciones eran una parte importante de su ager, una tierra fértil y plenamente aprovechada, aunque también afectada en determinadas épocas por las inundaciones que periódicamente provocaba el curso del Genil. En la Calle Primavera, en el Colegio de los Escolapios, en el solar que había ocupado la empresa Alsina Graells (en el Camino de Ronda), en los conocidos Paseíllos del Campus de Fuente Nueva, en la Zubia y en otros lugares se han ido descubriendo importantes testimonios, no siempre debidamente valorados, de esa existencia propia de la Granada romana, la huella de provechosos predios que, con unos 500 metros de distancia entre ellos, ocupaban la zona de cultivo más cercana al barrio del Albaicín. Esa era la realidad de aquel singular momento histórico que, por su valor y equilibrio, se reitera en nuestra ciudad a lo largo de su historia, dejando una venturosa estela de cultura y prosperidad.

En estos últimos meses han aparecido ruinas de nuevas edificaciones, extremadamente importantes, en el solar conocido como Los Mondragones. Son restos de una gran villa romana que contendría un complejo entramado de prensas para transformar productos agrícolas, posiblemente destinados a la manipulación de las aceitunas, una almazara de la época de una gran importancia comercial. Junto a ella, aparecen toda una serie de dependencias relacionadas con las actividades de explotación agrícola y una zona de vivienda, seguramente del propietario de la finca, demostrativa de una alta calidad de vida. Destaca en esta zona de hábitat su estructura y amplitud, con un posible jardín en la parte central, una serie de fuentes y un pasillo a su alrededor, mas una serie de habitaciones que envuelven todo el conjunto. Los restos descubiertos demuestran el poder y cultura de sus moradores, en especial la decoración de sus pavimentaciones, todas ellas de mosaicos de una gran belleza y en buen estado de conservación. Además, aparecen en sus alrededores, e incluso sobre algunas estructuras o dentro de ellas, sus propios enterramientos. Un sistema propio de este tipo de explotaciones que ocupa, conforme a lo excavado hasta la fecha, más de 2.500 metros cuadrados. Y ésa no es la totalidad de la superficie que abarcaría el actual yacimiento.

El hallazgo comentado demuestra la enorme riqueza de la Vega de Granada en época romana, siendo el aceite de oliva la base de esta prosperidad. Los alrededores de las villas que hemos citado debían de estar ocupados principalmente por grandes plantaciones que ofrecían frutos de una excelente calidad. Muchas de las villas documentadas, lamentablemente ya no existen y sería una desgracia irreparable para nuestra ciudad que no se conservase en su integridad y en su lugar este tesoro patrimonial hallado en el solar de Los Mondragones. Se trata de un excelente documento histórico, de un archivo que contiene elementos clave para comprender una parte muy importante de la vida milenaria de esta ciudad. El carácter monumental de Granada no se agota en sus calles céntricas. Los bienes culturales y especialmente los que integran el Patrimonio Arqueológico oculto cumplen también una finalidad social que permite compensar aquellos espacios urbanos que han sufrido una mayor densidad residencial y cuentan con peores equipamientos colectivos. Estos hallazgos deben entenderse como verdaderos regalos que brinda a la ciudadanía la naturaleza de su larga historia.

Sabemos que son escasísimos los restos arqueológicos romanos que hoy día se pueden contemplar en Granada. Ahora tenemos la oportunidad de corregir esta carencia al encontrar unos que merecen, sin ninguna duda, ser conservados y mostrarse a los ciudadanos. Unas ruinas de incalculable valor que quizá estén llamadas a subsanar, en parte, esa falta de testimonios visibles de la Granada romana, una época que no ha sido tenida muy en cuenta para calibrar nuestra historia a pesar de su extraordinario valor.

Dado en Granada, Palacio de la Madraza, a 9 de mayo de 2013

El Pleno de la Academia de de Bellas Artes de Granada

CRISIS ECONÓMICA Y BIENES CULTURALES GRANADA Y LA “ECONOMÍA DE LA CULTURA”

23 noviembre, 2012  / Autor: RABBAA

No es la primera vez que esta pública Corporación advierte de la importancia de contar, dentro de las dotaciones presupuestarias que las distintas Administraciones Públicas dedican a la promoción y cuidado del asombroso legado monumental de la ciudad de Granada, con un caudal o atención suficiente que haga justicia al rendimiento y beneficio material que produce el Patrimonio Histórico sobre nuestra ciudad y sus habitantes. Es evidente que no solo nos referimos a los conjuntos monumentales más emblemáticos y valiosos que pueden contar con dotaciones presupuestarias singularizadas y de una mayor importancia, sino al extraordinario legado cultural y monumental que respira y pervive a lo largo de la ciudad, atosigado por los graves errores urbanísticos del pasado y que presenta, en no pocas ocasiones y al margen de toda clase de actos vandálicos, muchas veces un estado casi total de abandono y completo descuido.

Desde hace décadas ha venido demostrándose la importancia material para el desarrollo socioeconómico que comporta la que ha venido en llamarse economía de la cultura, un concepto más amplio y ambicioso que el del mero turismo cultural que nos ha permitido encontrar nuevos caminos de prosperidad, afianzando una decidida apuesta ciudadana por el disfrute de la cultura, a través de un variado elenco de actividades artísticas reconocidas internacionalmente. Al día de hoy algunas constituyen una sana costumbre que forma parte de nuestro Patrimonio Intangible en cuanto se resguardan en la biografía sentimental más íntima de nuestra vida social y en el fértil recuerdo de no pocos viajeros llenos de inquietud que han compartido con nosotros momentos inolvidables.

Lamentablemente, a los tradicionales enemigos de los bienes culturales (como la especulación inmobiliaria, el incumplimiento de la legalidad, el gamberrismo, la descoordinación o desidia administrativa, la ignorancia y la mala gestión de algunos responsables públicos) se ha incorporado en los últimos años una nueva magnitud como es la escasez presupuestaria, una triste realidad que vive la sociedad española y andaluza y que viene determinada tanto por la disminución de ingresos públicos como por la falta de una previsión adecuada que debió llevarse a cabo en ejercicios económicos precedentes.

La oferta de una ciudad de elevado perfil en la historia de la cultura europea como es Granada, no puede limitarse a ofrecer al viajero más inquieto una oferta lúdica o gastronómica para acompañar una rápida visita de los grandes monumentos que nos distinguen. Sin restar un ápice de su valor a estas propuestas, es necesario diseñar un programa de inversiones y actividades que aprovechen y expliquen nuestro entorno y su historia y que permitan su disfrute de manera pacífica y siempre compatible con su conservación. Una vez más hay que recordar que la interpretación y el análisis científico de cualquier  monumento, muy pronto se convierte en un valor añadido a su virtud, agranda su libertad y termina por incrementar las razones que alientan su conservación y disfrute. El monumento no es una realidad muerta; es una realidad que hacen vivir en el curso del tiempo la mirada de la ciudad y el viajero.

¿Devolvemos a nuestros monumentos y espacios históricos un equivalente a lo que nos proporcionan? ¿Somos generosos cuando se trata de preservar su función? ¿Compensamos la riqueza que producen y los protegemos adecuadamente de todas las agresiones que pueden sufrir?

La respuesta, lamentablemente, tiene que ser negativa. El paseo por algunas céntricas calles de Granada nos muestra una realidad inaceptable. La herida de actos vandálicos persiste durante años, las situaciones de expolio –conforme a la definición legal que nos ofrece el artículo 4[1] de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español– se mantienen durante lustros, y la falta de soluciones efectivas a los problemas que derivan del uso de grandes espacios históricos se aplazan durante décadas.

En los últimos meses apenas se habla de los recortes presupuestarios a la cultura y, menos aún, de los recortes en aquellas cantidades que son efectivamente destinadas a la conservación y rehabilitación de nuestros bienes culturales. Esta realidad incuestionable debe conjugarse con la creciente importancia que la economía de la cultura ha tenido, tiene y tendrá en el desarrollo de nuestra ciudad.

La dogmática conservacionista ha señalado desde hace tiempo una premisa fundamental como es la de considerar que la preservación del Patrimonio puede resultar un factor estratégico de impulsión del desarrollo económico[2] de extraordinario valor. Invertir en Patrimonio no es derrochar o exponer a fondo perdido los caudales públicos. Todo lo contrario: Es la inversión –como ha sido demostrado hasta la saciedad– más rentable que podemos hacer. Nuestra Corporación entiende que los ciudadanos tienen que ser cada día más conscientes de esta ineludible realidad y debieran, cuando menos, tenerse en cuenta por las administraciones implicadas las siguientes consideraciones que, sin ánimo exhaustivo y muy sucintamente expuestas, nos permitirían garantizar la viabilidad, incremento y persistencia de un legado del que, por su inmenso valor, depende en gran medida nuestro futuro.

Estas consideraciones son las cinco siguientes:

  1. Es preciso realizar un decidido impulso institucional para divulgar y conocer con exactitud, informando a la ciudadanía de los recursos materiales que efectivamente se asignan al incremento y a la conservación de nuestro patrimonio cultural o monumental. No sólo se trata de comparar estas partidas con otros dudosos capítulos del presupuesto: También es necesario aclarar la existencia de algunos injustificados desequilibrios territoriales que, como ya puso de manifiesto esta misma Corporación[3], han tenido lugar en el pasado y en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
  2. Debemos promover un análisis crítico que compare las anteriores cantidades con otras partidas presupuestarias destinadas a la satisfacción de otros intereses o fines sociales. El frecuente cuestionamiento del régimen de subvenciones públicas, exige que todas las administraciones procuren someterse a un análisis crítico de sus decisiones presupuestarias mediante un principio de transparencia. De ahí que los ingresos derivados de la economía de la cultura debieran revertir, una vez realizados los estudios pertinentes y cuando menos en un porcentaje apreciable, en beneficio de aquellos activos que directamente los generan, como ocurre con el entorno natural de la ciudad de Granada y con sus conjuntos monumentales y bienes culturales más relevantes.
  3. El patrimonio es un valor de futuro que se construye cada día. Es un complejo concepto que, bien entendido y desarrollado, combate la marginalidad y la exclusión social. Granada no se agota en sus grandes conjuntos monumentales. La ciudad tiene que comprender y buscar nuevos espacios históricos que incrementen su valor. Esta búsqueda de nuevas ágoras hay que promoverlas desde los poderes públicos y debe ejercitarse como una fórmula de participación ciudadana y de relación e integración de los ciudadanos con su entorno urbano y el paso de la historia.
  4. Nadie dudará de la fallida educación que hemos sufrido en lo que respecta al cuidado del entorno monumental y sus necesidades. La agresión irresponsable a nuestros monumentos o la falta de interés por su disfrute, deben corregirse con una nueva conciencia sobre el valor de los bienes culturales que sea implantada en todos los niveles educativos. La creación de aulas y el desarrollo de actividades docentes de esta naturaleza ha de promoverse desde las instituciones con la colaboración desinteresada de la nómina académica y de otras instituciones.
  5. Sin necesidad de asignación presupuestaria alguna, habría que llevar a cabo por todas las instituciones implicadas un reforzamiento de las funciones de control de los organismos consultivos que han sido creados por la legislación vigente para la defensa de los bienes culturales en su conjunto. Este reforzamiento tiene que servir para analizar con mayor vigor el estado de conservación y las medidas o intervenciones concretas que sean adoptadas sobre nuestro patrimonio cultural. Sin cuestionar la actuación que desarrollan estos organismos en la actualidad, no puede negarse que su labor apenas trasciende a la opinión pública y debiera ser conocida con mucha mayor amplitud y criterio.

La creación de un Observatorio Permanente sobre la Economía de la Cultura en Granada tendría que analizarse como una razonable hipótesis de futuro en la que integrar un equipo multidisciplinar de expertos que valoren el impacto de la cultura y el Patrimonio Histórico en el desarrollo económico de la ciudad y su entorno, y su configuración como un trascendental y enorme yacimiento de ocupación e inversiones que sirva para paliar una lacra social tan nociva como el desempleo y, en especial, el desempleo juvenil.

La Academia de Bellas Artes de Granada recuerda que la importancia de su labor radica en la neutralidad y en recordar que la gestión de nuestro legado cultural debe inspirarse igualmente en criterios puramente técnicos o históricos que atiendan las inquietudes de nuevas generaciones. Ha de promoverse el interés por conocer un catálogo actualizado de los bienes culturales que existen en nuestro entorno y las intervenciones que puedan ser acordadas, las que se estimen necesarias o sean propuestas sobre cada uno de ellos, siendo conscientes de que constituyen nuestra primera fuente de ingresos. En todo caso, la falta de medios materiales hay que reconocerla para considerar si deben producirse los ajustes necesarios que abandonen otras inquietudes de mucho menor valor y dar correcto cumplimiento a un principio informador de nuestra vida social y económica[4] como es la protección y tutela de todo el Patrimonio Histórico de Granada que lo merezca.

Dado en Granada, Palacio de la Madraza, ocho de noviembre de 2012

El Pleno de la Real Academia de Bellas Artes de Granada


[1] El artículo 4 de la Ley 16/85, de 24 de junio, del Patrimonio Histórico Español, señala lo siguiente: “A los efectos de la presente Ley se entiende por expoliación toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o alguno de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su función social. En tales casos la Administración del Estado, con independencia de las competencias que correspondan a las Comunidades Autónomas, en cualquier momento, podrá interesar del departamento competente del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma correspondiente la adopción con urgencia de las medidas conducentes a evitar la expoliación. Si se desatendiere el requerimiento, la Administración del Estado dispondrá lo necesario para la recuperación y protección, tanto legal como técnica, del bien expoliado”.

[2] Conservación del Patrimonio histórico en España. Análisis económico. Estudios de Patrimonio por Juan Alonso Hierro y Juan Martín Fernández, Fundación Caja Madrid, Madrid 2008, página 51.

[3] Comunicado de la Academia de Bellas Artes de Granada de fecha 11 de mayo de 2011 sobre El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y Granada.

[4] Artículo 46 de la Constitución Española de 1978.

14 noviembre, 2012  / Autor: RABBAA

La Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias

Y, EN SU NOMBRE, EL DIRECTOR TIENEN EL HONOR DE INVITARLE A LA

OFRENDA MUSICAL

EN RECUERDO DE LOS ACADÉMICOS FALLECIDOS,

QUE SE CELEBRARÁ EL DÍA 14 DE NOVIEMBRE DE 2012, A LAS 19,30 H.

EN LA CAPILLA REAL DE GRANADA

Corpora ipsorum in pace sepulta sunt, et nomen eorum vivit

in generationem et generationem. Ecclo 44,14

ORDEN DEL ACTO

Ofrenda Académica

Johann Sebastian BACH (1685-1750)

Wir setzen uns mit Tränen nieder

(“Nos sentamos llenos de lágrimas”)

Coro final de la Pasión según San Mateo BWV 244

(Transcripción para órgano)

Intérprete: D. JUAN MARÍA PEDRERO ENCABO, Académico

Palabras Institucionales

a cargo del Señor Director de la Real Academia de Bellas Artes,

D. JOSÉ GARCÍA ROMÁN

y del Señor Arzobispo de Granada,

D. JAVIER MARTÍNEZ FERNÁNDEZ

Concierto

Interpretado por el

CORO “TOMÁS LUIS DE VICTORIA”

Director: D. PABLO GARCÍA MIRANDA

PROGRAMA

Cristóbal de MORALES (ca.1500 – 1553)

Circumdederunt me (5v.)

Tomás Luis de VICTORIA (1548 – 1611)

Heth. Misericordiae Domini (4v.)

Jod. Manum suam (5v.)

Alonso LOBO (1555 – 1617)

Versa est in luctum (6v.)

Thomas TALLIS (ca.1505 – 1585)

Miserere nostri (7v.)

O nata lux (5v.)

Alonso LOBO (1555 – 1617)

O quam suavis (6v.)

Tomás Luis de VICTORIA (1548 – 1611)

O quam gloriosum (4v.)

Ecce Dominus veniet (5v.

Congratulamini mihi (6v.)

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Capilla Real de Granada

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